miércoles, agosto 03, 2005

Cortázar remite


Hace algunos días -varios, en realidad-, atravesaba por un momento algo jodido en cuanto a la decisión de la escritura. No podía encontrar el camino para arrancar la novela que estoy preparando; los apuntes me miraban aburridos desde el filo del escritorio, los libros se empujaban con el hombro para acercarse hacia mí en un intento de ayuda, de obtener la cita adecuada, la frase que habrá de iluminar todo y bajo cuya luz, a modo de un entusiasta espeleólogo, lograría adentrarme y guiarme en la enorme cueva que tenía en la cabeza y que quería convertir en historia. En fin, para no ponerme melodramático, diré que, simplemente, no encontraba el camino para poder empezar la condenada novela y me sentía no solo mal, sino inseguro y cansado de tantas dudas. Llegué incluso a pensar que quizás aún no era el momento para emprender la tarea, que quizás todo se trataba de no atacar la historia ni registrarle los bolsillos como un vulgar carterista para obtener de manera egoísta lo que yo tanto buscaba. Felizmente, ella no me lo permitió. Pensé que ya llegaría su momento.
Sumado al desánimo de esos días, me tocó corregir el libro de de Benjamin Quark, y escuchar de uno y otro lado el asunto ese de la polémica andinos-criollos. Lo primero fue grato, pero también complicado porque requería mano firme; lo segundo fue una mierda, porque la verdad es que estaba absolutamente cansado de escuchar las sandeces y patéticas intervenciones de cada bando. Lo peor: nisiquiera era un pelea, apenas un intento de coquetería y exhibicionismo. Después vino la Feria del Libro, y la correción de la novela de mi amigo Ludo, la cual aún no acabo. Todas las voces reunidas para gritarme al oído que había que escribir, y bien. La cosa se ponía complicada. Pero lo interesante es que de aquellas labores la duda misma sobre la escritura se hizo más intensa, y cada vez más exasperante. Llegué a un punto cercano a la inacción absoluta; me encerraba a leer sobre cualquier otra cosa que no pudiera hacerme acordar de la historia en mi cabeza. Etapa de negación total. La verdad, debo admitirlo, es que llegué a sentirme algo triste. Quizás la literatura -escribir "bien" puede hacerlo cualquiera- no es para todos, pensé.
Pero de pronto, como siempre sucede, un libro me habló. No dijo nada cierto, desde luego, pero las certezas y apropiaciones las convoca uno mismo. Eran las cartas de Julio Cortázar. En especial, un conjunto de ellas. Dirigida a su buen amigo, el cineasta Manuel Antín, a raíz del estreno de la película Intimidad de los parques, la cual se basaba evidentemente en algunos cuentos de Cortázar, este se ve en la necesidad de describirle la ingrata y decepcionante experiencia que para él ha sido el filme. Pero en un principio, se contiene, y le envía apenas unas cuantas líneas concesivas con la esperanza de reunirse en alguna ocasión para discutir las razones de su malestar. Pero Manuel Antín le exige respuestas, y se desencandena de ese modo lo que estaba contenido. Sin duda, la carta fechada el 5 de abril de 1965 no sospechaba lo que llevaba dentro de sí: incluia otra carta, desgarradoramente amable, fechada el 21 de marzo, y que Cortázar le había escrito a Antín la misma noche del estreno. Contenía severas críticas a la película, así como una desesperante e irrefutable argumentación de las razones de su decepción.
Hasta el momento, nunca había leído una carta que con tanta paciencia, cuidado, quietud y cariño demoliera a alguien que se admira y se quiere. Es más que obvio que no solo quien la leyó sufrió mucho al tenerla en sus manos, sino también quien, a pesar de la amistad y el vínculo de años, decide en nombre de esa misma amistad, decir las cosas sin tapujos ni condescendencia.
Esa devastadora carta del 21 de marzo, entre otras cosas, decía:
Querido manuel: preferiría no tener que escribirte esta carta, pero a la vez sé que no puedo dejar de hacerlo. Acabo de ver Intimidad de los parques, con Aurora y algunos amigos -peruanos, españoles, argentinos y salvadoreños-. Si alguno de ellos me hubiera demostrado de alguna manera que estoy equivocado podría vacilar antes de decirte todo lo que sigue, pero creo que nunca he encontrado tanta unanimidad en el desconcierto, en el rechazo, en la no comprensión. Me pasé la noche interrogando a mi mujer y a alguno de esos amigos, buscando y buscándote. No he encontrado nada, y te escribo para decirte que tu película, alta y esforzada como es, ambiciosa y sin concesiones, como todo lo tuyo, se estrella una vez más en una especie de soledad, de incomunicabilidad que termina por exasperar y fatigar (...); porque el universo de esta película es también mío, y ocurre que tampoco consigo entrar en él, tampoco entiendo ni siento nada.
Pero decía también otras cosas. Resaltaba algunos aspectos útiles y acertados del film. Motivaba, como solo lo puede hacer un amigo que comparte el dolor del fracaso junto a otro, a buscar de nuevo la vía perdida de la cual Antín, aparentemente, parecía haberse extraviado. La carta reclama a gritos a aquel artista que en algún momento, inmerso en su labor, extraviado, perdido, inundado pero en su propio mundo, le había conmovido a Cortázar y generado a su vez la admiración mutua sobre la cual toda amistad se funda.
"... tengo que rendirme a la evidencia de que no has conseguido transmitir tus intenciones, que hay una obra muy hermosa, pero muy fragmentaria, de la que se sale con un sentimiento desagradable de frustación. No entiendo cómo tus amigos y colaboradores de Buenos Aires, si son sinceros y lúcidos, no te han prevendio contra eso cuando todavía era reparable. Yo desde aquí, no he podido más que asistir al hecho consumado, y me duele mucho. Pienso en lo que sentirás cuando leas estas líneas y quisiera no mandártelas. Pero haría mal, y no me agradecerías, creo, un silencio hipócrita o los eufemismos de la práctica en estos casos. Te espero en otra película, tal como te encontré en La cifra Impar."
Hay cartas, ahora lo pienso mejor, solo llegan en un momento preciso. Antín lo debe haber descubierto. Pero seríamos necios al pensar que los destinos son únicamente aquellos delineados en las caras de los sobres. Eso lo descubrí, conmovido, al finalizar aquella carta.

"Tengo confianza en vos, en la medida en que venzas los demonios de la incomunicación en que pareces moverte ahora. Siempre estaré a tu lado, siempre seré tu amigo. Perdóname una carta tan amarga.
Julio"

Sí, demasiado necios. Luego doblé la carta. La guardé con las demás en el cajón. Imagino ahora a Antín molesto y frustrado ante la abrupta apropiación que hemos llevado a cabo otros lectores y yo de esta singular carta. Pero él ya anda muerto hace mucho y a Cortázar quizás le importe menos. De todos modos, yo la encontré entre mis libros. Y así, los apuntes de la novela abandonarían la modorra pocos días después. Otros más se le unirían. Las polémicas continuarían con su lejano graznido. Las correcciones de libros ajenos siempre serán útiles para uno mismo.
Tengo ganas de hundirme entre las páginas de mi propio libro, quizás ahogarme en él. Saber que una respuesta se gesta. Naturalmente, las cartas siempre se responden de la única manera en que sabemos, incluso si aquel a quien está dirigida ya no anda más entre estos lados. Es lo de menos.

29 Comments:

At 7:23 a. m., Blogger Alphonse Kauders said...

Creo que este blog no se actualiza desde que atacamos Polonia.

 
At 9:43 a. m., Anonymous Anónimo said...

Tranquilo, amigo, Kauders: Roma no se quemó en un día....

 
At 2:38 a. m., Blogger ElCortaVenas said...

Aún hay mucho por leer y esperar.

 
At 8:22 p. m., Anonymous Anónimo said...

Bueno habrá que ver que tan pronto.Ver para creer...

 
At 10:09 a. m., Blogger Alphonse Kauders said...

me parece que perderé la vida antes de poder leer sobre este personaje llamado cortázar.

 
At 4:01 p. m., Blogger johann page said...

Yo pensé que ya la había perdido... no importa, soy paciente: proceda.

 
At 12:45 a. m., Blogger ultraist transmogrifier said...

Si Johann Page tiene la foto de John Merrick, qué foto tiene John Merrick.

 
At 8:53 a. m., Anonymous Anónimo said...

entonces ya estamos no se cuantos de Agosto....y bueno a lo mejor a fin de mes leamos el post. Ja

 
At 10:07 a. m., Anonymous Anónimo said...

Para mí que ese último "ja" fue de quark, si no de quién más?

Ludo

 
At 10:08 a. m., Anonymous Anónimo said...

Este blog debería llamarse "el congelador"

Chacal

 
At 12:35 p. m., Blogger johann page said...

jajaja... la verdad es que no llega la puta carta del argentino de mierda!

 
At 1:24 p. m., Blogger Cortazar said...

Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.

 
At 1:28 p. m., Blogger Cortazar said...

Carta a un escritor en Lima

Querido Johann,
lamento decirte que la carta que iba a enviarte se ha extraviado. Es un gran problema eso, si supieras. Quisiera tener una copia pero es imposible. Mis disculpas por este percance, pero si te animas a pedirme un manuscrito u otra cosa, con todo el amor del mundo te lo hare llegar.

Y ya sabes, Cortazar para el mundo...

Julio C.

 
At 9:49 a. m., Anonymous Anónimo said...

Ya saca esa foto, me da pena ver a Cortázar congelado, parece que lo tuvieras preso

 
At 10:35 a. m., Blogger johann page said...

Ay, Ludo, q me hago con estos ingratos que reclaman mi tiempo, el cual ocupo, tú sabes, sabiamente?

 
At 12:05 p. m., Anonymous Anónimo said...

No les hagas cosa johann!!!!! Tú sigue con lo tuyo.
ludo

 
At 1:01 p. m., Blogger Tyson said...

Jajaja! Oe, Page, te vienes a jugar winning en la noche? Te esperamos

Quarkcito

 
At 2:13 p. m., Blogger edwin chávez said...

Bien feeling, Page. Pero ahora la pregunta es: Donde consigo La cifra impar e Intimidad de los Parques? Ya me dejaste con ganas de verlas. Las venderan en Polvos?

 
At 3:04 p. m., Blogger johann page said...

La cifra Impar de hecho la encuentras en Polvos; de la otra, fácil Antín debe haber quemado todas las copias.
Te veo, man.

 
At 4:24 p. m., Blogger luciana christante said...

En qué libro esta carta fue publicada?

No se si me acuerdo bién, esta es la pelicula con escenas de Machu Pichu y en la cual uno lee a Final de Juego así con tapa para que todos la vean? Esta fue la peor que ví en toda la filmografia cortazariana. Pero no sabía que Cortázar la había rechazado de esta manera. Gracias.
Luciana

 
At 11:27 a. m., Blogger NTP said...

Hace mucho tiempo pude escuchar en Filarmonía textos de Cortazar leídos por él mismo. Luego los pude disfrutar en el CCPUCP. Después lo olvidé. Muchas gracias por hacermelos recordar. En el link sugerido aparecían en MP3 y, aunque un tanto gangoso al estilo francés, es exquisito (diferente a la gangosidad desmusicalizada de Thays). Reitero mi agradecimiento.

 
At 12:16 p. m., Anonymous Anónimo said...

Puf hasta que al fin se publico el bendito y prometido post...que decir que decir....

 
At 12:17 p. m., Anonymous Anónimo said...

solo
Ja!

 
At 9:50 p. m., Anonymous johannsaari said...

lo prometido... te endeuda...

 
At 9:57 p. m., Anonymous johannsaari said...

Pues qué bueno que haya disfrutado el enlace. Solo una pequeña aclaración: la "gangosidad" que menciona en los dos escritores mencionados no es un afrancesamiento, como la mayoría, erróneamente, cree. Es congénito. Y solo en el oído vulgar puede ser un defecto.

saludos.

 
At 3:03 p. m., Blogger NTP said...

No te preocupes que sí sé que es una gangosidad (era solo una comparación) presente en Cortazar desde pequeño(seguramente un frenillo, no creo que un accidente, o una enfermedad por mucha paja adolescente). ¿Alguien dijo algo de un defecto?

 
At 2:33 p. m., Blogger Magda said...

La fotografía es excelente, me gustó mucho.

 
At 6:01 a. m., Blogger Morena said...

Tú me hiciste leer a Cortázar en Prisma. Ja!
Aún recuerdo cómo estuve apunto de vomitar conejitos.

 
At 6:02 a. m., Blogger Morena said...

Perdón! "a punto" y no apunto.
Saluditos.

 

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