lunes, febrero 28, 2005

Febrero, siempre hacia marss o nueva imagen del árbol

Sabía que se escaparía la imagen. Nadie puede culparme de las consecuencias de esta huida. Me pregunto qué tan profundo pretenderá instalarse entre mis manos. ¿Llegará a ser parte de mí y de lo que escribo? ¿Será ella el espejo humeante después del baño? ¿Será esa imagen quien apague la luz cuando quede dormido y sin aviso con las letras de un libro derramadas sobre mi cama? ¿Será ella quien encienda mis lámparas para revelarme, aún pestañeando, que debo guardar la calma, que en realidad nada debe asustarme como antes, que debo olvidar ya las mareas vespertinas de mi madre, siempre dormida, cambiando mis sábanas húmedas? Quizás la atrape nuevamente después de tantos años; quizás sea hoy: mi libro camina perdido y sin rumbo por los cuartos.