lunes, febrero 28, 2005

De cacería


El tratamiento psiquiátrico de este cazador ya de por sí aniquilaría a la triste fiera, de cuya tibia gruta ha escapado. Nótese que el rifle no apunta hacia la bestezuela: hay una cavidad lista y dispuesta para el lúbrico calibre de nuestro cazador. Y esa cavidad está cada vez más lejana para él, más lejana aún porque cada vaivén de las manos de su terapista se lo revela -mire usted con cuidado la torre-vigía que impera sobre esta delicada composición visual: descubrirá el rosáceo fulgor de los ojos de todos nuestros terapistas juntos, cómplices todos, astutos todos, pobre cazador todo-.
La bestezuela quisiera volver hacia ese nido húmedo en que yacía su furia y su reino primero.
El cazador también quisiera un rifle más efectivo que revele por él tamaña furia. Posted by Hello