lunes, febrero 28, 2005

De cacería


El tratamiento psiquiátrico de este cazador ya de por sí aniquilaría a la triste fiera, de cuya tibia gruta ha escapado. Nótese que el rifle no apunta hacia la bestezuela: hay una cavidad lista y dispuesta para el lúbrico calibre de nuestro cazador. Y esa cavidad está cada vez más lejana para él, más lejana aún porque cada vaivén de las manos de su terapista se lo revela -mire usted con cuidado la torre-vigía que impera sobre esta delicada composición visual: descubrirá el rosáceo fulgor de los ojos de todos nuestros terapistas juntos, cómplices todos, astutos todos, pobre cazador todo-.
La bestezuela quisiera volver hacia ese nido húmedo en que yacía su furia y su reino primero.
El cazador también quisiera un rifle más efectivo que revele por él tamaña furia. Posted by Hello

Febrero, siempre hacia marss o nueva imagen del árbol

Sabía que se escaparía la imagen. Nadie puede culparme de las consecuencias de esta huida. Me pregunto qué tan profundo pretenderá instalarse entre mis manos. ¿Llegará a ser parte de mí y de lo que escribo? ¿Será ella el espejo humeante después del baño? ¿Será esa imagen quien apague la luz cuando quede dormido y sin aviso con las letras de un libro derramadas sobre mi cama? ¿Será ella quien encienda mis lámparas para revelarme, aún pestañeando, que debo guardar la calma, que en realidad nada debe asustarme como antes, que debo olvidar ya las mareas vespertinas de mi madre, siempre dormida, cambiando mis sábanas húmedas? Quizás la atrape nuevamente después de tantos años; quizás sea hoy: mi libro camina perdido y sin rumbo por los cuartos.